Sistemología

15/4/2015

Yo crecí en los años de la Guerra Fría y la Unión Soviética tuvo un amenazante lugar en mi imaginación. Me interesé lo suficiente como para estudiar ruso y visitar Moscú en dos ocasiones. Un término que recuerdo muy bien de este periodo es la “Kremlinología”. Según la Wikipedia inglesa,

La Kremlinología es el estudio y el análisis de la política y las políticas de los estados comunistas, y en especial de la ex Unión Soviética […] En la cultura popular, el término es utilizado en algunas ocasiones para describir cualquier intento de entender a una organización o proceso secreto, como ser planes para productos o eventos futuros, a través de la interpretación de pistas indirectas.

El estudiar a El Sistema es algo tan similar que me llevó a acuñar el término “Sistemología” para describir las actividades de las personas que estamos genuinamente interesadas en comprender (a diferencia de encomiar) el programa venezolano.

El Sistema publica una serie de comunicados oficiales y material de RRPP, pero como es el caso con cualquier corporación grande, estos tienen como objetivo persuadir, además de incluso ocultar cierta información en lugar de revelarla. Salvo raras excepciones, los medios venezolanos son igual de ofuscadores, prefiriendo actuar como una extensión de las actividades de RRPP de El Sistema en lugar de realizar investigaciones y reflexiones críticas (los lectores de mi libro tendrán una idea bastante clara de porqué sucede esto). Es por eso que para poder tratar de entender los eventos recientes en la esfera de El Sistema es necesario escarbar por debajo del discurso público para descubrir lo que realmente está sucediendo, y luego interpretar esa información para poder comprender el panorama completo. Al igual que la Kremlinología, la Sistemología no es una ciencia exacta, sino más bien una necesaria y la única disponible ante el secretismo.

Volcando nuestra atención hacia la prensa venezolana en la actualidad, pareciera que la gran noticia sobre El Sistema estos días es el debut de Dudamel en la Ópera de Viena la próxima temporada. El tema que es de mayor interés e importancia para la mayoría de los músicos de El Sistema es prácticamente invisible: los grandes pasos hacia una mayor politización del programa. Ya escribí en el blog sobre el video “Viva Venezuela”, el cual cuenta con la participación de una orquesta de El Sistema (la cual parece ser la Orquesta Juvenil de Caracas), y los reportes que han surgido de Venezuela que indican que los músicos están siendo presionados para firmar la petición anti-Obama del gobierno.

La semana anterior cayó otra bomba política: Diosdado Cabello, el vicepresidente de Venezuela, sugirió en televisión que El Sistema había sido insignificante hasta la llegada de Hugo Chávez al poder, y que fue gracias a Chávez que el programa se había convertido en algo tan grande y exitoso. Cierto o no, esta es la clase de declaración que por seguro provocará la ira de muchos de los músicos actuales y pasados de El Sistema: tanto aquellos que se oponen al gobierno como aquellos que recibieron su formación durante los primeros 25 años de El Sistema – en otras palabras, un grupo bastante grande. Cabello continuó echando la cifra de 680.000 músicos jóvenes a la cara de Obama; esta imagen militarista simplemente resalta que El Sistema ahora es una herramienta del “poder blando” del gobierno. (Los sistemólogos también observarán que la cifra que menciona sobrepasa en 57.000 a la que El Sistema mismo ha estado alardeando por ahí recientemente. La inflación de las cifras del programa en sí misma es un tema de investigación sistemológica.)

Como es costumbre, los principales medios de comunicación están ignorando lo que realmente importa, prefiriendo simplemente publicar los comunicados de RRPP de siempre. Pero, como es de esperarse, los músicos de El Sistema no están hablando de Dudamel y la Ópera de Viena: están hablando sobre política, sobre la presión a la que están siendo sometidos, sobre los riesgos de no cumplir las órdenes que llegan desde arriba. Hay reportes de músicos que han sido obligados a participar de eventos políticos, pero también de músicos que se han rehusado a firmar la petición en contra de Obama y temen represalias. También parece haber (como era de esperarse) una intensificación de los problemas y el descontento que descubrí durante mi investigación en Venezuela: no se les están pagando los sueldos a los profesores, las lecciones están siendo suspendidas, los músicos de incluso las mejores orquestas que salen de gira están dejando el programa o desean hacerlo.

El momento actual parece ser uno de rápida politización y, por consiguiente, de creciente inquietud e inestabilidad dentro de El Sistema. ¿Por qué ahora? ¿Por qué es que está sucediendo esta serie de eventos controversiales en un periodo tan corto de tiempo?

Con toda certeza, puede que sea una consecuencia inevitable del antiguo pacto entre Abreu y Chávez. El Sistema se convirtió en una herramienta del gobierno hace mucho tiempo atrás, y se ha hecho alarde de la misma en momentos políticos clave en varias ocasiones en los últimos años (como en el cierre de RCTV) y fue criticado profundamente por hacerlo. Pero ahora parece haber una intensificación, y no es ninguna sorpresa de que esto esté sucediendo en el momento en que Abreu ha dejado el control de las actividades diarias de El Sistema debido a una enfermedad. Hubiera sido difícil imaginar a Cabello desestimar los primeros 25 años de El Sistema como algo insignificante mientras Abreu estaba en la cúspide de su poder.

Existe, de hecho, un vacío de poder a la cabeza de El Sistema en este momento. Eso no quiere decir que no tiene líderes: caras conocidas como las de Eduardo Méndez, Victor Rojas, Valdemar Rodríguez, además de figuras nuevas como Andrés González, quien se ha vuelto cada vez más importante. No obstante, ninguno de estos líderes tiene el carisma, influencia o contactos – en otras palabras, el poder – de Abreu. Además, muchos músicos de El Sistema tienen un concepto mucho más bajo de ellos del que tienen de Abreu. Estos líderes no inspiran la misma lealtad incondicional que El Maestro inspira entre muchos de sus seguidores. El resultado es un vacío de poder – un vacío que el gobierno parece haber actuado rápido para llenar.

Los eventos recientes parecen ser el resultado de los problemas a los que El Sistema se enfrenta al tener que seguir adelante sin Abreu. Puede que sea una muestra de lo importante que ha sido Abreu para mantener el incómodo matrimonio entre el arte y la política en los últimos años, y cuanto ha dependido la suerte del programa de este singular individuo. Precisamente debido a esto, algunos importantes músicos a los que entrevisté en Venezuela creían que El Sistema era insostenible en el largo plazo. El tema de la sucesión había sido identificado como algo problemático desde los años 1990, pero nunca fue resuelto de manera satisfactoria: Abreu ostentó un control absoluto hasta hace muy poco tiempo, y hasta ahora no ha aparecido un sucesor convincente.

No hay dudas de que El Sistema no está nada débil en este momento – sin importar lo insatisfechos y mal pagados que estén, la inmensa mayoría de los músicos no tienen otra alternativa de empleo o fuente de ingresos, y por ello es poco probable que pongan en riesgo sus carreras en medio de una fuerte crisis económica. Pero por primera vez desde que comencé a estudiar a El Sistema, tengo el presentimiento de que este descontento puede estar llegando a un punto de inflexión. Pero esto es sistemología – así que nada es seguro.

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