Resumen Semanal 29 de noviembre

29/11/14

Joshua Goodman de la Prensa Asociada publicó un artículo que ha sido sindicado en varios países. Tengo sentimientos encontrados con respecto al mismo. Por un lado, le ha dado mucha publicidad a mi libro, y presenta varios de los temas más importantes. Por otro lado, tiene algunos aspectos cuestionables.

Sobre el tema del abuso sexual, escribe: “Baker dice que no pudo verificar las alegaciones y rechazó una solicitud por parte de la Prensa Asociada de darnos acceso a sus fuentes confidenciales – munición para los defensores de El Sistema que rechazan estas acusaciones”.

Pero por supuesto que rechacé su solicitud de compartir mis fuentes confidenciales. Por algo son confidenciales. Y por supuesto que no pude verificar las alegaciones. Hubiese tenido que estar físicamente presente cuando las supuestas violaciones tuvieron lugar para poder realizar esta verificación. Me sorprende que Goodman haya restado importancia a este tema. ¿Qué acaso no deberían los periodistas tomar este problema en serio e investigarlo por su cuenta?

Hablando de investigaciones, la Prensa Asociada envió a alguien a la oficina central de El Sistema en Caracas para hablar con algunos de los mejores pagados y consentidos músicos de la Orquesta Simón Bolívar durante sus recesos. Extraordinariamente, estos mimados músicos, que probablemente serían despedidos si criticaran el programa en público, dijeron que consideraban que las afirmaciones que hice en mi libro eran “escandalosas”.

Dicho esto, uno de ellos trató de defender el programa diciendo: “Es como el fútbol americano – para estar en un equipo, tienes que tener una disciplina extrema. El entrenador no dice por favor ni gracias”. Con amigos como esos, El Sistema no necesita críticos.

De todos modos, el preguntar a miembros de la Orquesta Simón Bolívar lo que piensan sobre El Sistema – en forma oficial – es como preguntarles a los corredores de bolsa de Goldman Sachs lo que piensan de Wall Street. Son ganadores, son el 0,1%. ¿Dónde están las voces de los perdedores en este artículo? Sí, lo sé, son mucho más difíciles de encontrar, no están parados por ahí en la Santa Sede. Es por eso que pasé un año investigando, a diferencia del reportero de PA, quien parece que pasó un total de 15 minutos.

Todas las personas con las que Goodman habló eran empleados asalariados a la cabeza de El Sistema que reciben con jugosos sueldos a cambio de su lealtad, así que tienen una fuerte motivación de presentar una imagen excelente del programa. ¿Por qué no hablo con un crítico abierto de El Sistema para ver si ellos piensan que mis afirmaciones son “escandalosas”?

El periodismo no queda bien parado con este artículo. Pero bueno, con excepciones contadas con los dedos de la mano, el periodismo no queda bien parado con ninguna historia sobre El Sistema (ver mi libro para mayor información). Con esto, la importancia de la investigación académica se vuelve clarísima.

***

Mi libro está agotado en amazon.com y amazon.co.uk en este momento. Tres veteranos seguidores de El Sistema hicieron la misma broma en forma separada (?) preguntándose quien podría estar comprando todas esas copias.

***

Esta semana, Abreu y el presidente Maduro tuvieron una reunión que recibió mucha atención, una reunión durante la cual este último prometió al primero todo lo que deseara. Este apretón de manos entre el neoliberal y el socialista produjeron una serie de reacciones intensas en las redes sociales. El Compositor/director/investigador Diego Silva sugirió de que la reunió tenía algo que ver con mi libro. Tremendo impacto.

Hubo algunos detalles interesantes en el artículo, como la cifra de 300 núcleos. Pero en la página principal de Fundamusical dice que son 400. También que hay 600.000 niños. Pero hace un par de semanas, cuando revisé por última vez, había 500.000. Luego está la construcción del Salón Dudamel de Frank Gehry en Barquisimeto, convirtiendo el culto a la personalidad de El Sistema en algo físico. Justo lo que la educación musical en Venezuela necesita – otro enorme y carísimo edificio.

***

Entrevista en el LA Times. Apenas suena como lo que realmente pienso, ya que pasó por dos filtros: mi desmañando intento de resumir los puntos más importantes por teléfono, y luego el intento por parte del periodista de reducir la entrevista al 20% de su duración. De todos modos, me alegra que hayan tenido el coraje de publicar por lo menos algo en la tierra de Dudamel.

***

Alguien ha escrito un comentario extraordinario debajo de este artículo. Incluso si ya leyeron el artículo, les recomiendo leer el comentario – no hay como no verlo, es tan largo como el artículo original y diez veces más profundo. Algunos estarán de acuerdo con la posición política que expresa, otro no – pero estoy seguro que el análisis de El Sistema es correcto sin importar como lo miren.

***

Escribí una respuesta al último artículo de Jonathan Govias. La vuelvo a copiar aquí, manteniendo la segunda personal singular con el fin de preservar su autenticidad:

Como me lo esperaba, el artículo es muy bueno. Valeroso también. Excelente diagnóstico, excelente recomendación.

Lo que me intriga de esto es donde queda El Sistema. Estás diciendo, en efecto, de que el programa podría ser maravilloso solo si cambiara por completo su modelo de uno que es autocrático/jerárquico a uno social. Estoy completamente de acuerdo, pero las posibilidades de que esto suceda son las mismas de que Abreu baile tango con el presidente Maduro. Por el momento, el programa seguirá remontándose a viejas filosofías de educación, venerando maestros autocráticos y revelando pocas señales (al menos ante mis ojos) del “entendimiento innato del aprendizaje social” que tú percibes.

Hay dos consideraciones que surgen de esto:

(1) Sin dudas prácticamente cualquier programa de educación musical sería maravilloso si se convirtiera en algo diferente. Así que no queda claro en donde queda la pregunta de qué es lo que tiene de especial El Sistema hoy por hoy (no es como que tenga un monopolio sobre la idea de la educación de grandes conjuntos). Regresas a esta pregunta – “¿qué tiene de diferente El Sistema?” – en el último párrafo, pero el uso de los tiempos es revelador: la pregunta está formulada en el presente, mientras que tu respuesta está en el condicional.

(2) Si el aprendizaje social es la solución, ¿por qué no volcar nuestra atención a un proyecto como Musical Futures, el cual está mucho más estrechamente alineado con ese principio que El Sistema?

Aquí existe un problema subyacente. Como tú lo resaltas, El Sistema y sus defensores en todo el mundo dicen que es un proyecto social; sin embargo, la conversación siempre termina con la orquesta sinfónica. Me parece que todas estas declaraciones que se hacen sobre lo social, e incluso tu artículo, son esfuerzos para hacer de la orquesta algo más aceptable y no para optimizar los beneficios sociales del aprendizaje musical. No me malinterpretes, me encanta que quieras hacer de la orquesta algo más aceptable – sin dudas es necesario, y eres la única persona que conozco que ha tenido los cojones para decirlo en Venezuela. Pero si el aspecto social es fundamental, entonces habría que empezar por los resultados sociales que se desean – inclusión, trabajo en equipo, democracia, etc. – y luego encontrar los mejores medios musicales para alcanzarlos. Y, si uno busca en la literatura de la educación musical, no acudiría a la orquesta sinfónica, de hecho, ésta estaría al final de la lista. Mucho más probable sería el utilizar algo como la libre improvisación. Si eso suena poco realista y no muy aceptable, entonces es indicación de que El Sistema aún es lo que era en su concepción: un programa orquestal (es decir, musical).

En resumen, creo que tu artículo es fantástico, pero no estoy seguro de que El Sistema salga bien parado de él. Si el aprendizaje social es la respuesta – y yo creo en la premisa de que lo es – entonces, ¿por qué no elegir un programa que ya es altamente compatible con la idea, como es el caso de Musical Futures, en lugar de uno que podría (pero puede que no) adoptar esta filosofía en un momento cualquiera en el futuro? Pareciera que estás alzando un vaso vacío y diciendo “esto tiene el potencial de ser una bebida que pueda calmar la sed”, mientras que el tipo a tu lado está tomando tranquilamente una Coca-Cola helada.