Investigando sobre El Sistema (parte 2)

[05/03/13] Esta entrada utiliza una respuesta por parte de Jennifer Kessler a una entrada anterior como un punto de partida. El comentario de Jennifer es elocuente y lleno de ideas, pero en lugar de responder a todas ellas una por una, voy a presentar algunos argumentos más generales sobre las investigaciones académicas sobre El Sistema.

Esto es también en parte una respuesta al subsiguiente comentario de Isaac Selva sobre mi supuesto “sesgo preconcebido en contra del programa” y su pregunta “¿tuviste una mala experiencia con ellos?” Esto me hizo pensar si es que algunas personas tal vez no estaban entendiendo mi trabajo. Los investigadores académicos consideran el cuestionamiento de suposiciones comunes (incluyendo las propias) y el hacer preguntas difíciles como un propósito fundamental – no es algo que hacemos debido a algún resentimiento personal. El escepticismo, incluso de las ideas que parecen ser las mejores, es la piedra angular de la investigación intelectual. (Y por si acaso, no, no tuve una mala experiencia con ellos, de hecho todo lo contrario).

Sobre el “sesgo preconcebido”, pues sí, tiene razón, sí lo tenía – al igual que casi todas las personas que visitan El Sistema desde el exterior, tenía una idea preconcebida bastante positiva. Llegué a Venezuela como un verdadero creyente del “milagro musical venezolano”. En donde parece que sí difiero con la mayoría (aunque no con todos – lo que pasa es que los otros disidentes no dicen nada en público por miedo a que sean objeto de que sean criticados fuertemente o sean condenados al ostracismo por cuestionar a El Sistema) es que sí estaba preparado para abandonar mis ideas preconcebidas en caso de que la evidencia las contradiga. Esa es la diferencia entre investigación y apoyo. Así que si vamos a hablar sobre sesgos preconcebidos, deberíamos echar un vistazo a aquellos cuya fe absoluta en El Sistema no puede ser quebrantada por ningún tipo de evidencia o argumento.

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Una manera productiva para investigar a instituciones es el considerar dos niveles: lo que dicen que están haciendo, y lo que en realidad están haciendo. En el caso de una institución que pone un énfasis particular en impresionar a los observadores, podríamos expandir esto a tres niveles: (1) lo que dicen que están haciendo, (2) lo que parecen estar haciendo, y (3) lo que realmente están haciendo. El primer punto se refiere a la narrativa pública – sitios web, materiales publicitarios, la misión institucional, discursos, entrevistas formales con la prensa, documentales “oficiales” (es decir, documentales para relaciones públicas), etc. El segundo se refiere a lo que uno puede observar cuando va y observa las instituciones como un invitado oficial – los recorridos guiados, las presentaciones coreografiadas, las reuniones ensayadas, y demás. El tercero es sobre las realidades más mundanas: lo que uno puede ver cuando se presenta sin avisar en un día cualquiera, o las cosas que escucha o ve por accidente cuando las personas dejan de darse cuenta que está allí. En este último nivel podemos añadir narrativas privadas – aquellas cosas que las personas te dicen de manera extraoficial.

El tercero de estos niveles es el más difícil de comprender, y por lo general toma mucho tiempo, por lo que los investigadores que realizan etnografías de instituciones normalmente tratan de pasar por lo menos un año en el lugar, asegurándose de que sean fluidos en el idioma antes de empezar y tratan de ser lo más independientes y de pasar lo más desapercibidos posible, en lugar de (por decir) formar parte de una delegación oficial. El que guías y traductores le muestren al investigador las cosas no es equivalente a investigar, aunque puede formar parte de una investigación. Los etnógrafos experimentados con conocimiento previo de la cultura y el idioma puede que logren realizar un estudio profundo en menos tiempo, pero el riesgo de un periodo de investigación significativamente más corto y/o la falta de fluidez en el idioma es que les impide avanzar más allá de los dos primeros niveles – en otras palabras, el pensar que no hay nada más allá de lo que se les está diciendo y mostrando. Los buenos investigadores tratan de buscar diversos puntos desde donde observar a la institución, descubriendo así como las personas que no son parte de la institución, pero están dentro de su esfera de influencia, la perciben. La idea es el tratar de triangular la narrativa oficial – la imagen pública de la institución – con otros puntos de vista y las observaciones propias, y tratar de investigar la relación entre estos tres niveles, sin realizar suposiciones previas (ya sean positivas o negativas) sobre la veracidad de las historias que uno escucha.

Su entrada se refiere principalmente a los primeros dos niveles. Escribe lo siguiente, por ejemplo:

“Todos los profesores y administradores con los que hablé me explicaron que su núcleo era un lugar de experimentación y exploración, y que están evolucionando constantemente de acuerdo a las necesidades de la comunidad”.

Cualquier científico social experimentado respondería: pues sí, eso es lo que dirían, en especial a un invitado del exterior. Pero, ¿es en realidad el núcleo un lugar para la experimentación y la exploración que está evolucionando en forma constante de acuerdo a las necesidades de la comunidad? Esa no es una pregunta cínica, como algunas personas parecen pensar, sino que es una pregunta básica de investigación – Ciencias Sociales Básica. Y la respuesta no es necesariamente algo que se puede descubrir rápidamente, o simplemente al hablar con personas cuyo trabajo es mostrar a la institución en forma positiva.

Para hacer una analogía, imagínense que estoy investigando sobre Barack Obama. Voy y entrevisto a Barack Obama, y me dice, “He hecho a Estados Unidos un lugar más seguro, más justo y más próspero”. Luego voy y entrevisto a varias personas en las oficinas del Partido Demócrata y leo unos materiales promocionales del partido. Y luego declaro que “Barack Obama está haciendo de los Estados Unidos un lugar más seguro, más justo y más próspero”. ¿Pensarían que hice mi trabajo adecuadamente? ¿Eso es lo que se consideraría como una investigación profunda?

Esto es lo que el 99% de lo que hace lo escrito en inglés sobre El Sistema. Son solo citas, adaptaciones, rellenos, adornos o embellecimientos de la narrativa de la misma institución. A menudo es elocuente, algunas veces incluso emotiva e inspiradora, pero casi no hay niveles, contrastes, o triangulaciones entre perspectivas diferentes – solo una repetición de algo que no es más que propaganda y está lejos de ser una investigación. Es posible que la narrativa de la institución esté bastante acertada, pero eso tiene que ser probado; ese tipo de investigación aún no ha sido realizada (o publicada). Hasta entonces, es solo una historia, y el simplemente repetirla, sin importar que tan elocuentemente se lo haga, no añade nada a la discusión.

Regresemos a la entrada de Jennifer, la cual pinta un hermoso cuadro de un programa ecléctico lleno de jazzistas y roqueros y músicos tradicionales y compositores. No obstante, es un cuadro que muy pocos jazzistas o roqueros o músicos tradicionales o compositores reconocerían. La mayoría de los compositores, por ejemplo, son bastante críticos con El Sistema debido a la falta de oportunidades que este les ha otorgado. ¿Cuántos de los aproximadamente 250 núcleos tienen un compositor residente o tocan en forma frecuente música nueva de compositores venezolanos? ¿Cuántos de estos núcleos ofrecen música tradicional más allá de unas cuantas lecciones básicas de cuatro para los niños más pequeños? ¿Cuántos músicos tradicionales venezolanos reciben estipendios? Según el libro de Borzacchini, existen casi 400 orquestas en El Sistema. ¿Cuántos grupos de jazz o rock hay allí? Puede que esto se pueda observar en núcleos modelo como los de Montalbán y Valle de la Pascua, pero, ¿son estos núcleos la excepción o la regla?

No estoy diciendo que sea fácil responder a estas preguntas – ese es el punto en general de cierta manera – y las respuestas puede que estén cambiando constantemente. Dese el lanzamiento de Alma Llanera, la música tradicional ha subido en la lista de prioridades. Parece que hoy en día hay más alumnos estudiando música tradicional de los que había hace tan solo un par de años atrás – en mi año en Venezuela, conocí solo a una persona que estudiaba el cuatro como instrumento principal – aunque todavía me pregunto cuál será el ratio de tradicional/clásico en relación a los instrumentos que son estudiados como principales. De cualquier manera, las cosas parecen estar cambiando. Sin embargo, si tomamos toda la historia de El Sistema desde los años 1970 y observamos cuantos músicos cuyo enfoque principal es la música llanera ha producido en comparación a músicos cuyo enfoque principal es la música clásica, será difícil encontrar la gota en el océano – y es un punto bastante importante que su cuadro omite.

Regresando al comienzo de su entrada, me alegra que haya mencionado la Filarmónica de Berlín – esto simplemente resalta mi argumento. La narrativa pública es la de “acción social por la música” y “no entrenamos músicos, entrenamos ciudadanos” – así que, ¿por qué el romance con la Filarmónica de Berlín? ¿Por qué es que los visitantes extranjeros son casi siempre concertistas expertos de música clásica? Cuando fui al Centro de Acción Social por la Música en Caracas, los invitados VIP eran el Ensemble InterContemporain de París. Son unos músicos fantásticos, de eso no hay duda, pero ¿”acción social por la música”? ¿Todos los mejores músicos clásicos de Europa cuentan como expertos en música y acción social? ¿O esta acción social es algo que ocurre en forma misteriosa cuando uno de estos músicos aterriza en Venezuela? Si la Filarmónica de Berlín o el Ensemble InterContemporain pueden catalizar acción social solo siendo ellos mismos, ¿cómo es que la acción social a través de la música difiere de lo que siempre ha sido la música clásica? Y si no pueden hacerlo, ¿por qué es que los fondos sociales venezolanos están siendo gastados en ellos?

Un músico de El Sistema me dijo: “las clases magistrales con la Filarmónica de Berlín fueron exactamente iguales a todas las otras clases magistrales que he tomado” – un formato completamente tradicional, solo que a un altísimo nivel. También hubo un riguroso proceso de selección para asegurar que solo los mejores estudiantes del país puedan tomar estas clases magistrales. La acción social por la música es una retórica atractiva, pero ¿cómo es que la realidad altamente selectiva y competitiva difiere de la educación de música clásica en otros países (aparte del hecho de que El Sistema tiene el bolsillo para hacer traer a los mejores del campo en el mundo)?

Estaba viendo una entrada reciente en el blog de Marshall Marcus, y al final de la misma hay una lista de características para una red de diversidad, la cual incluye los siguientes puntos:

– enfoque en la equidad

– sin normas estéticas

– sistemas cooperativos y no competitivos

– no jerárquico

– aprender de América Latina

También indica al final, “la voluntad para tener conversaciones ‘difíciles’”. Así que aquí va un tema de conversación incómodo: ¿cómo es que el ejemplo de la clase magistral de la Filarmónica de Berlín da talla a esta lista de características?

¿No existen notas de vino viejo en estas botellas nuevas – las nuevas botellas siendo la retórica que pocos están dispuestos a examinar en detalle? El éxito de El Sistema depende de que persuadan a las personas de que lo que están haciendo es algo radicalmente nuevo, pero ese es el tipo de declaración que un investigador debe considerar cuidadosamente – y las audiciones competitivas para una clase magistral con un músico clásico invitado desde Alemania no me parece que sea algo que sea ni muy radical ni muy nuevo, mucho menos un ejemplo de diversidad.

Como Robert K. Merton lo dijo muy sucintamente, las ciencias sociales preguntan “¿en verdad es cierto?” Algunas personas – quienes no están dispuestas a poner de lado sus sesgos preconcebidos – parecen creer que no es una pregunta importante que se deba hacer respecto a El Sistema, pero pienso que es una pregunta esencial que se debe hacer sobre cualquier objeto de estudio, ya que de lo contrario uno estaría participando en su promoción, no en una investigación. El participar en la promoción de una causa puede ser algo muy bueno, pero sin realizar previamente una investigación cuidadosa, puede ser un campo minado, ya que no sabes lo que realmente estás defendiendo.

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(Coda para nerds: Algunos alegan que no existe tal cosa como “lo que realmente están haciendo”, que no hay una realidad más profunda esperando ser excavada, y que se trata simplemente de una cuestión de narrativas rivales. Así es que tenemos la narrativa pública, las narrativas privadas, la narrativa del observador, y otras. En lugar de que haya una realidad, hay distintas realidades. Entonces el objetivo de una investigación sería el de analizar y comparar estas distintas realidades, acercarlas en un tipo de diálogo, y trabajar con el fin de encontrar un entendimiento más profundo en lugar de llegar a conclusiones definitivas. Este tipo de visión va y viene dentro del mundo académico, pero algo que creo que la mayoría de los investigadores estarían de acuerdo es que el llegar a comprender una institución a fondo requiere de tiempo, ciertas habilidades, una distancia crítica y la voluntad para buscar múltiples realidades más allá de la oficial.)

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