Informe sobre la conferencia “El Sistema y las Alternativas”

31/5/2015

La reciente conferencia “El Sistema y las Alternativas: Acción Social a Través de la Música” reunió a más de 20 conferencistas con experiencia y conocimiento relevante y una audiencia igualmente calificada para participar del primer debate público, amplio y crítico sobre El Sistema y los proyectos derivados de él alrededor del mundo. En lugar de escribir una larga reseña sobre la conferencia, quisiera simplemente presentar un resumen general sobre algunos de los temas y tendencias que fueron abordados en los ensayos y comentarios, además de resaltar algunos de los puntos preocupantes que fueron tocados. Espero que esto contribuya a la fijación de una agenda para este tipo de debates en el futuro. También añadiré algunos comentarios sobre un momento dramático que ocurrió al final del primer día.

Esta entrada es solo una sombra de la conferencia en sí, ya que algunas de las discusiones más interesantes tuvieron lugar en privado fuera de las sesiones formales (como por lo general sucede en este tipo de eventos), y por esa razón, solo puedo escribir parte de lo que aprendí, al igual que solo pude captar una fracción de lo que sucedió. No obstante, planeamos publicar algunos de los ensayos en formato de artículos en los meses siguientes. Más información sobre esto será publicada en el blog.

Temas importantes que fueron tocados:

Una contradicción entre la afirmación de que El Sistema es un proyecto social y su claro enfoque en la música en la práctica

El Sistema comenzó como un proyecto exclusivamente musical, y – como varios participantes sugirieron – en esencia continúa enfocándose principalmente en la música. La evidencia de que lo social está por encima de lo musical no es convincente.

Una incapacidad de conceptualizar plenamente a la justicia social

El pragmatismo extremo de El Sistema y su dependencia en los aforismos de Abreu resulta en que las complejidades de la justicia social casi nunca son reconocidas o exploradas. A menudo pareciera que la idea de “acción social a través de la música” es puro palabrería o que está siendo utilizada como una estrategia de financiamiento o marketing.

Una contradicción entre las ideas de justicia social y transmisión cultural

Existen dudas sobre hasta qué punto un programa diseñado principalmente para ejecutar un currículo basado en la música clásica es compatible con las ideas contemporáneas sobre la justicia social.

Una tendencia de ignorar o prestar poca importancia a temas complejos como la raza, el género y la clase social en la transmisión de la música clásica

Se necesitan estudios etnográficos y análisis teóricos más detallados para poder comprender los procesos complicados y a menudo problemáticos que suceden detrás de incluso los proyectos mejor intencionados para mejorar las vidas de los niños a través de la música clásica.

La larga historia de la educación musical como un mecanismo de control sobre ciertos grupos sociales

Se presentó el ejemplo del Canto Orfeônico – la imposición de la disciplina musical sobre las masas en el Estado Novo en Brasil – pero esta historia tiene por lo menos 500 años. La centralidad de la disciplina en la auto-descripción de El Sistema nos obliga a analizar más a fondo su relación con este aspecto de la educación musical.

Una repetición de procesos coloniales

El Sistema tiene rasgos muy parecidos a la “conquista musical” de América Latina en los siglos 16 y 17, y los programas inspirados en El Sistema en países en desarrollo muestran conexiones con procesos neocoloniales (como la búsqueda de mano de obra barata, disciplinada y semicalificada por parte de empresas multinacionales).

Problemas importantes en relación a la idea de que la orquesta sinfónica es un vehículo para el cambio social y un modelo para la sociedad

Críticas por parte de tres músicos de orquesta profesionales activos o retirados, quienes también cuentan con doctorados en música o están en el proceso de obtenerlos, resaltaron el punto que El Sistema se basa en una idealización de la orquesta; la dinámica de una orquesta real es mucho más complicada y con frecuencia produce todo tipo de exclusión y coerción.

La existencia de otros modelos más efectivos de acción social a través de la música

La National Foundation for Youth Music del Reino Unido es solo una de las alternativas existentes que está comprometida con la democracia cultural y está estrechamente alineada con la investigación contemporánea sobre la educación musical. A su lado, El Sistema parece una reliquia poco teorizada de una era pasada.

La falta de pruebas de los éxitos milagrosos en Venezuela y los reportes contradictorios sobre los programas inspirados en El Sistema

En la conferencia, un experto en economía del desarrollo en América Latina confirmó que el reporte del BID utilizado para justificar el préstamo de 150 millones de dólares a El Sistema era endeble. Este reporte, y el hecho de que tantos admiradores del programa lo hayan citado por muchos años sin siquiera leerlo o revisarlo, resalta los cimientos poco sólidos sobre el cual gran parte del discurso sobre El Sistema se basa. Ha habido muchas más evaluaciones de los proyectos inspirados por El Sistema, pero es necesario que exista mayor debate sobre las metodologías utilizadas y una investigación sobre las percepciones de los estudiantes y profesores, las cuales puede que no sean capturadas de manera efectiva por simples encuestas.

Una confusión deliberada entre lo ideal y lo material

Como el ponente principal indicó muy hábilmente, un pilar central de El Sistema es la idea de que existe una relación directa entre el mundo material y el mundo ideal (p.ej. la armonía reduce la pobreza), pero no existen pruebas ni explicaciones de esta relación. Por lo tanto, se trata de un sistema de creencias.

Un tono marcadamente religioso

Las ideas de la salvación y la resurrección son de gran importancia en el discurso de El Sistema, y mientras que las razones son claras (el programa está construido sobre la ideología católica conservadora de su fundador), las consecuencias deben ser analizadas más a fondo, en especial considerando que el programa se está expandiendo a contextos religiosos y culturales diferentes.

Los aspectos manipulativos o propagandísticos de los filmes sobre El Sistema

Los documentales y cortos han sido vitales para la expansión global de El Sistema, pero son diseñados para persuadir en lugar de simplemente reportar. Están lejos de ser una ventana neutral a la realidad, algo que incluso los académicos – quienes están entrenados para alertarse ante este tipo de situaciones – parecen olvidar en ciertas ocasiones. Ya se ha comenzado a analizar críticamente a los documentales sobre El Sistema, pero aún queda mucho trabajo por hacer.

Figuras progresistas de El Sistema e investigadores de la educación musical están comenzando a reconocer los problemas

El Sistema y el campo de la investigación académica de la educación musical se han mantenido alejados durante años, por distintas razones. Hay académicos ya establecidos que están comenzando a dar los primeros pasos para cerrar esta brecha, pero también lo están haciendo algunas voces progresistas dentro de la esfera de El Sistema. Aunque algunos admiradores importantes de El Sistema están luchando en contra de la investigación debido a que pone en riesgo su posición dominante, hay otros que están cogiendo el toro por los cuernos. Esto sin duda arrojará resultados positivos. Muchos de los temas que surgen en relación a El Sistema han sido debatidos durante años o incluso décadas dentro de la investigación de la educación musical y las lecciones están ahí para que las aprenda quien esté dispuesto a leer, escuchar y pensar. No hay que inventar la rueda ni existen excusas para pretender que no existe.

La presentación principal y la respuesta

Robert Fink, profesor de musicología y ex director de dicho departamento en UCLA, dio la charla principal, titulada “Resurrección sinfónica: El Sistema como ideología en Venezuela (y en Los Ángeles)” (en inglés, “Resurrection symphony: El Sistema as ideology in Venezuela (and Los Angeles)”), la cual fue intelectualmente rica, elaborada de forma maravillosa y muy graciosa. No fue un discurso seco y austero, sino que se trató de una presentación magistral y cautivante. Dado que planeamos publicarla en los siguientes meses, no hablaré sobre su argumento, del cual simplemente me limitaré a decir que se enfocó en el talento para el “juego de manos” que hace de Abreu un maestro de la publicidad y la propaganda. Al igual que cualquier mago, Abreu necesita de una audiencia, y en la charla del Profesor Fink, la audiencia éramos nosotros – músicos clásicos, periodistas, admiradores y las audiencias musicales – en el norte global.

La charla será recordada por mucho tiempo por el contenido en sí de la misma, pero dejará un recuerdo incluso más imborrable debido a lo que sucedió después. Cuando el ponente concluyó, la primera mano que se levantó en la audiencia fue la de la embajadora argentina ante el Reino Unido. Con una enfadada expresión, dijo que había sido embajadora de Argentina en Venezuela durante muchos años; que conocía de cerca a Abreu y a Dudamel; que había presenciado la transformación de las vidas de miles de niños venezolanos pobres; que el ponente se estaba haciendo la burla de esos niños; y que por lo tanto la charla era un insulto hacia Venezuela. Como buena política, aprovechó la oportunidad para extender su argumento largamente y no dejó que nadie la interrumpiera. La tensión en la sala era palpable.

Fue un momento completamente teatral. Nada pudo haber demostrado con mayor claridad los problemas a los que nos enfrentamos al estimular el diálogo crítico sobre el tema de El Sistema. Incluso un orador tan eminente y calificado como Robert Fink no pudo hacer ni la más mínima mella en las preconcepciones de unos cuantos miembros de la audiencia. La respuesta de la embajadora, luego de una hora de cuidadosa y detallada exposición, fue un ejemplo de una indisposición a escuchar o tratar de comprender las críticas que es tan común en las discusiones sobre este tema. También ilustra como El Sistema, pese a su constante invocación de los pobres, en realidad se basa en un diálogo entre los poderosos. Fue un ejemplo de cómo las personas ajenas al programa a menudo proyectan sus creencias sobre los participantes del proyecto, asumiendo que saben lo que miles o decenas de miles de jóvenes músicos están pensando e ignoran la evidencia que surge al entrevistar, escuchar y llegar a conocer a algunas de estas personas.

La respuesta de Robert Fink fue respetuosa pero firme. Como él lo indicó, las críticas y el humor estaban dirigidas a los poderosos (Abreu, Dudamel, Deborah Borda de la Filarmónica de Los Angeles), no a los débiles (los niños pobres venezolanos), y principalmente a la recepción y reproducción de El Sistema en el norte global y no así en Venezuela. Uno de los coordinadores, Owen Logan, fue incluso más firme. Hizo notar que la embajadora se había perdido el resto de las presentaciones del día, y por lo tanto el objetivo general de la conferencia, y que ahora estaba menospreciando el laborioso trabajo de una gran cantidad de académicos profesionales basándose en una experiencia limitada y en sus lazos personales.

Es imposible transmitir algo más que una pequeña fracción del significado y el drama de este intercambio, pero la respuesta de la embajadora nos hizo un gran favor a aquellos que buscamos una apertura a la discusión crítica. Puso en manifiesto los obstáculos para el debate que desde hace mucho tiempo han sido tremendamente claros para quienes trabajamos en el ámbito de El Sistema pero que tal vez eran menos evidentes para miembros de la audiencia que venían de otros lados. Demostró claramente que son los pensadores críticos quienes se encuentran en un punto medio racional, y los creyentes (cuya fe no puede ser quebrantada por ningún tipo de argumento o evidencia) son los extremistas. Y con su enfado resaltó la importancia del humor como una herramienta para criticar a los poderosos.

Aunque el momento en sí se sintió como una pequeña victoria para el pensamiento crítico, el panorama general no es tan positivo. Tal vez la mayor genialidad de Abreu fue el haber creado una historia que la gente creería fácilmente y además quisiera creer en ella. Una vez que esa historia fue diseminada y ensalzada alrededor del mundo por la prensa, la batalla estaba ganada. Cuando la gente quiere creer, la verdad interesa muy poco; la investigación y el análisis son de poca importancia. El creer es más fácil que pensar críticamente, dándole así una enorme ventaja. Y cuando los poderosos respaldan a los poderosos, surgen incluso mayores desbalances. El mundo académico por sí mismo no tiene suficiente peso. El arma secreta de El Sistema es la prensa, y a menos que más periodistas se den cuenta que han sido hipnotizados por un mago, es poco probable que exista un cambio significativo.