Baker y Sistema Fellows están de acuerdo. ¿Qué vendrá después?

10/10/2015

Uno de los argumentos que se utilizan para convencer a las personas de que no lean mi libro ni se involucren en los temas que éste toca ha sido el supuesto que la obra tiene un tono completamente negativo. Cualquiera que haya leído el libro con una mente abierta, y no a través de la distorsionada óptica de un reseñador con prejuicios, sabrá que en realidad tiene sugerencias positivas y ejemplos de buenas prácticas, incluso si solo pocas de ellas se manifiestan en El Sistema venezolano.

Por ejemplo, menciono a la composición e improvisación colaborativa en muchas ocasiones, y los ensambles Connect de Guildhall en Londres son tan solo uno de varios ejemplos incluidos en el libro. El año pasado visité uno de los proyectos más nuevos que han surgido de este programa, Future Band, dirigido por Detta Danford y Natasha Zielazinski, graduadas del magíster de Liderazgo de Guildhall. Esta experiencia, junto con la visita que realicé a otro proyecto de composición colaborativa con sede en Londres, Animate Orchestra, nutrieron a un ensayo que escribí a principios de este año sobre la educación musical y la ciudadanía y que actualmente se encuentra a la espera de ser publicado por Oxford University Press (presenté el documento in absentia en la conferencia sobre El Sistema en Caracas en mayo, y presentaré versiones habladas este otoño).

Así que me llamó la atención – y me agradó – el ver que graduados de un programa académico de El Sistema en los Estados Unidos recientemente estuvieron interiorizándose en este tema, realizando las mismas conexiones y llegando a conclusiones que también fueron positivas.

Clara Yang viajó a Londres para realizar un taller de entrenamiento creativo con Detta y Natasha, y las invitó de vuelta a Nueva York para que trabajen con los estudiantes allí. Haciendo eco a mi libro, escribió sobre las ventajas que la composición creativa ofrecía en relación al aprendizaje orquestal:

A menudo se cita al Dr. Abreu diciendo que la orquesta es el símbolo de la comunidad ideal. Aunque creo que los estudiantes jóvenes en las orquestas efectivamente desarrollan ciertas habilidades interpersonales e intrapersonales positivas, también creo que los estudiantes jóvenes en equipos de composición creativa desarrollan lo que considero es un espíritu más genuino de colaboración, no solo con sus pares, sino que también con sus profesores, quienes están con ellos desde el inicio mismo del proceso. Además, en lugar de responder a las decisiones ya tomadas por el director en frente de ellos y el compositor en la partitura, tienen la oportunidad de crear, editar, recibir retroalimentación real, escuchar y responder a quienes están más cerca de ellos.

Ayriole Frost también viajó a Londres, tomó un curso en el Guildhall y aprendió de Detta y Natasha.

Lorrie Heagy, por su parte, asistió a un Laboratorio de Colaboración y Creatividad dirigido por Liza Barley, otra graduada del magíster de Liderazgo de Guildhall, en el Sistema Fellowship Resource Center del NEC.

Dado este reciente interés por parte de académicos de El Sistema en un tema que está presentado como una sugerencia positiva en mi libro, uno se pregunta porqué es que los analistas de El Sistema más establecidos de los Estados Unidos han pintado una imagen tan uniformemente negativa del libro. Puede que sea simplemente porque no lo han leído en su totalidad. Pero tal vez la razón por la cual no quieren que ustedes lo lean no sea porque contenga argumentos erróneos o poco constructivos, sino porque pone al descubierto la falsedad de su supuesta pericia en el tema.

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