Aperturas críticas

23/3/2015

El periódico sueco Göteborgs-Posten publicó recientemente un artículo de considerable tamaño sobre El Sistema. Aunque esto en sí no pareciera ser nada del otro mundo – la cantidad de artículos periodísticos sobre El Sistema es enorme – existen aspectos de este artículo en especial que me llamaron la atención.

(Esta entrada viene con una advertencia: No sé leer sueco. Es difícil evaluar el artículo en su totalidad utilizando Google Translate, pero los puntos que más me llamaron la atención no dependen de las sutilezas del idioma).

En términos generales, el artículo parece estar más balanceado que los efusivos reportes que han sido la regla. Algo de especial interés para mí, y aparentemente la razón detrás de este balance, es el hecho de que la periodista leyó mi libro y lo utilizó para formular preguntas críticas a voceros claves de El Sistema. Su reporte también confirma varias observaciones que yo hago en el libro. En él vemos que la disciplina y la cantidad de horas son características claves del programa en lugar de una innovación pedagógica. Los voceros de El Sistema son ambiguos cuando se trata de la composición social de los miembros del programa, con uno de ellos incluso diciendo: “No le preguntamos a nadie sobre su origen”. En otras palabras, no existe un enfoque en los más necesitados de la sociedad. La visión de la inclusión social es estrecha, ya que existe muy poco interés en aquellos que no están buscando de manera activa unirse al programa o en aquellos que deciden abandonarlo (como Google Translate lo pone de manera elocuente, “No tenemos ningún comentario si alguien decide no participar, y tampoco tenemos ningún comentario si alguien decide dejar de tocar con nosotros”). Surgen preguntas sobre si este enfoque más o menos pasivo – el núcleo abre sus puertas y el resto depende de los niños y sus familias – tiene la efectividad necesaria para llegar a los sectores más necesitados de la sociedad.

No obstante, lo más notable es que un espacio para el pensamiento crítico está comenzando a abrirse. La periodista hace preguntas críticas, y cita un pasaje importante de mi introducción: “El escepticismo, la crítica y el abordar temas incómodos no deben ser confundidos con un deseo de debilitar a El Sistema – todo lo contrario. Es la falta de escrutinio, crítica y debate público lo que pone en riesgo al programa”. Camilla Sarner, la directora de El Sistema Suecia, añadió: “Me parece bien que las críticas comiencen a salir a la superficie. Espero que esto lleve a una discusión más abierta, también en Suecia. Queremos que exista un debate informado”. Esto va mucho más allá de la necedad y las teorías de la conspiración que desafortunadamente son la norma entre los principales defensores del programa en los Estados Unidos.

Incluso Eduardo Méndez, el director ejecutivo de El Sistema, admitió lo siguiente en su defensa del programa: “En una organización con 7.000 profesores, obviamente habrán unos cuantos que son malos y estudiantes que sienten que están siendo maltratados. Si descubrimos alguna de estas situaciones, tomaremos medidas al respecto”. Este es un pequeño pero importante cambio de tono. Los observadores aplicados de El Sistema puede que recuerden un pasaje de un artículo de 2011 sobre El Sistema del periodista alemán Marco Frei: “Si se le pregunta al fundador y director creativo Abreu sobre los problemas en El Sistema, se muestra irritado. ‘¿Problemas?’ preguntó con una mirada perpleja detrás de sus gruesos anteojos. ‘Nosotros crecemos, crecemos, crecemos’.”

La apertura de más espacios para una discusión crítica es exactamente el tipo de resultado que esperaba ver con la publicación de mi libro. Por supuesto que este es solo un artículo, la crítica aún es muy limitada y las palabras aún deben traducirse en acción; pero parece ser un paso en la dirección correcta y espero que sea una muestra de lo que vendrá. No esperaba que muchos admiradores del programa acepten mi posición sin reservaciones. (Quienes han sido más positivos sobre el libro por lo general son personas que estaban más o menos en el centro desde un principio, ya sea porque están acostumbrados a pensar de manera crítica sobre la música y la educación, o porque son músicos venezolanos que conocen El Sistema de primera mano y por lo tanto son más escépticos de las visiones color de rosa de los visitantes extranjeros poco experimentados). Pero incluso si solo aceptan la mitad de lo que he escrito, entonces las posibilidades para una discusión seria y profunda aumentan; y ese ha sido el objetivo de todo mi trabajo en los últimos años. Por sobre todo, si los periodistas y otros visitantes comienzan a hacer preguntas más inquisitivas y observan de manera más racional lo que encuentren, entonces la adulación extranjera puede que comience a perderse un poco, lo que por su parte puede generar un cambio positivo. Irónicamente, la reverencia de los admiradores y periodistas extranjeros en los últimos años ha sido dañina para los participantes de El Sistema, ya que ha servido de justificación para un estancamiento y ha reducido los incentivos para reformar el programa. Espero que el artículo del Göteborgs-Posten sea una señal de que las cosas finalmente están comenzando a cambiar en la prensa.

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